"" La Radio, !Más que Oír! ""
" La radio no es celosa de su público, como la televisión y la prensa, no la quiere para ella sola. La radio sabe que la gente tiene mil cosas que hacer y otras mil en que pensar. Ella esta ahí, al lado de quien la llame,siempre disponible, nunca absorbente. Ningún medio de comunicación es más generoso que la radio. " (LÓPEZ VIGIL) 1997
Los seres humanos
contamos con cinco sentidos, todos y cada uno de ellos son importantes por la
función que cumple y acción determinada en la que se le utiliza. La importancia
de cada uno se puede decir que es relativa, pero qué sería de nosotros sin el
sentido del oído pues, Sin este sentido, la comunicación sería bastante complicada y el equilibrio de nuestro cuerpo necesitaría de una reeducación. Con el sentido del oído podemos recibir información de los sonidos de nuestro entorno, reconocer los diferentes fenómenos naturales, así como animales y, sobre todo a las personas, sin necesidad de verlas. Las personas tenemos la necesidad de comunicarnos entre nosotros y para ello hemos desarrollado el lenguaje
El oído, tal vez considerado el sentido más pequeño pero,
¿Qué sabemos del oído?, además de su función principal, la de oír.
Pues bien nuestro sentido del oído se divide en tres
partes; el oído externo, el cual sí podemos observar a simple vista; el oído
medio, que transforma las ondas sonoras en vibraciones y las conduce hasta el
oído interno, el cual se encarga de transformar las vibraciones en impulsos
nerviosos y los envía al cerebro quien los interpreta e identifica de donde
provienen.
De los tres, su función principal es la de oír, pero es
gracias a estos que no solo se puede captar, sino también procesar un amplia
cantidad de sonidos en un mismo intervalo de tiempo. Añadiendo a ello la
capacidad de mantener la homeostasis de nuestro cuerpo y también la de hacer
sonar y producir. De ofrecernos una imagen mental de la fuente de sonido, de
hacernos sentir emociones frente a ellos hasta llegar a hacer vibrar el alma.
Nuestros oídos comparados con los otros sentidos, tienen
un alto grado de sensibilidad, ya que no solo recibe y traduce sonidos, sino
que los convierte en sentimientos, el oído no solo escucha, también ve, porque
gracias al oído es que vemos a través de nuestro ojo interior, el de la
imaginación, ese, que no se limita a la realidad, ese que se abre puertas y
hace lo que mejor le parezca. Es así que decimos que el oído vibra, siente e
imagina. El oído, es el sentido de la intimidad porque gracias a su complicidad
con la imaginación, nos permite crear, viajar, conocer y trasladarnos a donde nosotros
mismos queramos.
Entonces, podemos decir que hacer radio es seducir al
oyente, ¿por qué?, porque la radio se ha convertido en un medio de comunicación
íntimo, porque hablar por radio es emocionar, es crear un vínculo íntimo con el
oyente, porque le hablamos al oído, porque lo conmovemos y hacemos sentir cosas
de mil formas, desde una noticia, la música y los efectos de sonido y hasta las
imágenes auditivas que creamos en ellos y ellas.
El secreto está no solo en
saber la técnica, en tener una buena voz o en poder monitorear u operar bien
los controles, el secreto está en crear una conexión, un vínculo entre la radio
y los oyentes para hacerlos partícipes, puesto que "La radio afecta a la gente de una forma muy íntima, de tú a tú, y ofrece todo un mundo de comunicación silenciosa entre el escritor-locutor y el oyente."
La palabra y el lenguaje:
En algún momento se han puesto a pensar, qué sucedería si
no escucháramos, pues si no escucháramos no hablaríamos y si primero
escucháramos podríamos hablar mucho mejor. La respuesta es ambigua pues se
presta para dar paso a dos explicaciones:
Aprendemos
a hablar escuchando; desde pequeños nos relacionamos con seres humanos que
practican y se comunican a través del lenguaje, ese sistema de signos
articulados, los cuales con el tiempo hemos ido codificando para así desarrollarnos
a diferencia de otros mamíferos. Damos cuenta con la voz lo que recibimos
mediante el sentido auditivo. El oído es el pedagogo de la palabra, dice López
Vigil.
La
fórmula invertida; estamos acostumbrados, porque así nos enseñan, a compartir
mensajes con la idea de la clásica fórmula; emisor-mensaje-receptor, la cual
nos confunde pues en radio emite mensajes la persona encargada de la locución,
también lo es la audiencia que participa de esta (audiencia activa), en el
momento de la participación es cuando intercambian los roles de emisor a
receptor y una cosa es hablar y otra es comunicar, se necesita un código
en común entre emisor y receptor, porque si nuestros oyentes no nos comprenden
no estamos logrando nada, no hay repercusión.
¿Por qué se nos es
complicado escuchar al otro? En ocasiones creemos que solo nosotros tenemos la
razón, y el derecho de hablar, que nadie puede decir algo en contra, en radio
como en la vida diaria, esto nos juega en contra, porque no somos unos loros
parlanchines que solo repiten códigos. Entonces ¿Cuándo hablamos de comunicación?la verdadera comunicación no comienza hablando, sino escuchando ya que la principal condición del buen comuicador es saber escuchar.
El ruido, es el principal enemigo de la comunicación,
porque nos impide llegar al otro, y no me refiero a este no solo como una
interferencia o como un desajuste técnico, porque si yo empleo términos que el
otro no entiende también estoy haciendo ruido. Parecido sucede con el tema de
cultura, porque no todos vivimos lo que otros viven, no todos sentimos como
otro sienten, ni mucho menos interpretamos del mismo modo.
La comunicación es más que una simple trasmisión de
mensaje, hablemos del sentido y del significado: Cada receptor interpreta los
mensajes a su manera, pues cada quien le dará un sentido subjetivo, que en
ocasiones no coincide con lo que el emisor trató de decir. Cada persona ve y
recibe mensajes desde ángulos diferentes, y como tenemos diversas perspectivas
del mundo los interpretamos a nuestra manera y los transmitimos de la misma
forma.Ahora, si hablamos de significado, es ver el mensaje ya no desde quién lo
recibe, sino desde quien lo envía.
Ahora las personas según su perspectiva pueden
tergiversar el mensaje, debemos evitar los ruidos, ser claros, explícitos,
porque es el sujeto el que le da sentido al mensaje y es con eso que se quedan.
El trabajo de un radialista está en ser neutrales pero humanos, y sobre todo de
pensar en los oyentes. Ya que como
sabemos la principal condición de un buen comunicador es saber escuchar. Es
cuestión de ponernos en los zapatos del otro, saber qué es lo que ellos y ellas
quieren oír, mirar a través de sus ojos.
Entonces, ¿cuál es el lenguaje propio de la radio?, en la
radio solo existen imágenes auditivas. Que viene a ser una mezcla entre la
razón, la naturaleza y el corazón, se les dice voces, y las tres son igual de
importantes junto con la música. Porque lo que se diga se debe decir con
emoción, de la mano con la imaginación que juega un rol importante en los
efectos de sonidos y de los sentimiento representados por la buena música.
En la radio también existen silencios, y estos silencios
pueden ser marcados o no, los llamados “baches” son los silencios inesperados,
aquellos que construyen ruidos y que pueden ser peligrosos para la
comunicación. También están las pausas, las cuales sí son silencios
intencionales, los que sí son permitidos y adornan la programación.
En radio se habla directo a la imaginación del receptor,
por eso es necesario adaptar y crear efectos, hablar claro y establecer una
buena relación con el entorno y tener claro que las palabras que utilicemos
deben ser sencillas, hablar para la gente. Y de esta manera ayudarlos a un
desarrollo participativo, orientarlos hacia el empoderamiento de todos los
radioescucha.
“La radio comunitaria es radio en la comunidad, para la
comunidad, cerca de la comunidad y por la comunidad” (AMARC) 2005
La radio comunitaria
Debemos tener en cuenta que estas radios no se encargan
de educar, se encargan de darle valor a la palabra, y no solo a la palabra del
locutor, si no a la palabra del pueblo, de los pobladores. Porque esa sería la
responsabilidad social de estas emisoras, hacerlos partícipes, promover su
empoderamiento, escuchándolos, dialogando con ellos y ellas, creando
comunicación. Hacerlos darse cuenta que todos somos iguales pero a la vez
diferentes. Las radios comunitarias no son centralistas, son espejos, porque
crean reflejos, reflejos de lo que somos y por lo que somos, valemos tan igual
que los demás.
Porque se lucha por una licencia, para que por medio de
nuestra profesión y vocación sin fines netamente lucrativos más que con fines
de sostenibilidad podamos promover la participación de los ciudadanos y
defender sus intereses. Porque estamos al servicio de la comunidad y luchamos
por los objetivos sociales, trabajamos por todos y para todos, fortaleciendo,
para que la gente sienta y asuma su compromiso.

Harold,
ResponderEliminarNotoria evolución.